El control de la producción es el cerebro de la planta de manufactura. Coordina los recursos humanos, la maquinaria y los materiales para cumplir con los pedidos de los clientes en tiempo y forma, manteniendo los costos bajo control y la calidad en los estándares requeridos.
Todo comienza con una buena planificación. Utilizar herramientas para programar la producción basándose en la capacidad real instalada evita cuellos de botella y tiempos muertos. La capacidad de visualizar la carga de trabajo de cada máquina permite balancear las líneas de producción y ofrecer fechas de entrega realistas a los clientes comercializadores.
La Lista de Materiales o Bill of Materials (BOM) es la receta maestra. Un control de producción eficiente realiza la "explosión de materiales" para calcular exactamente cuánta materia prima se necesita para una orden específica, reservando el stock existente y generando requisiciones de compra automáticas para lo que falta, evitando paros por falta de insumos.
Saber cuánto cuesta producir un artículo en teoría es diferente a la realidad. El control de producción debe rastrear el costo real, sumando materia prima, mano de obra directa y gastos indirectos de fabricación. Detectar desviaciones en el consumo de materiales o en los tiempos de operación permite ajustar los precios de venta y mejorar los márgenes de utilidad.