Con la explosión de dispositivos conectados al Internet de las Cosas (IoT), enviar todos los datos a la nube centralizada para su procesamiento se ha vuelto ineficiente y costoso. El Edge Computing propone procesar los datos cerca de donde se generan (el "borde" de la red), reduciendo la latencia y el ancho de banda necesario.
Para aplicaciones como los vehículos autónomos o la cirugía robótica remota, cada milisegundo cuenta. El Edge Computing permite respuestas casi instantáneas al analizar los datos localmente, sin tener que esperar a que viajen a un servidor remoto y regresen. Esto mejora la seguridad y la fiabilidad de sistemas críticos.
Transmitir terabytes de datos de video o sensores a la nube satura las redes. Al filtrar y procesar la información en el dispositivo o en un servidor local, solo se envían a la nube los datos relevantes o los resúmenes. Esto reduce significativamente los costos de transmisión y almacenamiento en la nube.
Mantener los datos sensibles en el borde puede mejorar la privacidad. Por ejemplo, una cámara de seguridad inteligente puede analizar el video localmente para detectar intrusos y enviar solo una alerta, sin transmitir las imágenes de las personas a la nube. Esto minimiza la exposición de datos personales y facilita el cumplimiento de normativas de privacidad.