La medicina tradicional a menudo sigue un enfoque de "talla única", pero cada paciente es único. La Inteligencia Artificial está haciendo posible la medicina de precisión, analizando vastas cantidades de datos biológicos para diseñar tratamientos específicos para cada individuo, mejorando la eficacia y reduciendo efectos secundarios.
La IA puede analizar el genoma de un paciente para identificar mutaciones que predisponen a ciertas enfermedades o que afectan la respuesta a medicamentos. Esto permite a los médicos predecir riesgos de salud con años de antelación e implementar medidas preventivas personalizadas, cambiando el enfoque de la medicina reactiva a la proactiva.
Desarrollar un nuevo fármaco suele llevar una década y miles de millones de dólares. Los algoritmos de IA pueden simular cómo interactúan diferentes moléculas con objetivos biológicos, identificando candidatos prometedores en una fracción del tiempo. Esto es crucial para enfermedades raras o nuevas amenazas virales donde el tiempo es esencial.
En radiología y patología, la IA actúa como un segundo par de ojos infatigable. Los sistemas de visión por computadora pueden detectar anomalías sutiles en rayos X, resonancias magnéticas o tomografías que podrían pasar desapercibidas para el ojo humano, ayudando a detectar cánceres y otras patologías en etapas más tempranas y tratables.